"A la pelota hay que tratarla como a una mujer"

Cuando era niño jugaba a la pelota en el patio de mi casa. Me podía pasar horas pateando con mi hermano, con amigos o solo. Daba igual, estaba todo el día. La felicidad estaba (y sigue estando) radicada en el balón. No importaba nada, sólo tener una pelota para patear. A veces era de fútbol, alguna vez fue una pelota de medias, en el colegio llegamos a jugar con una pelota de yeso, en la calle una naranja o un limón. Cualquier cosa era una buena excusa para transformarla en una pelota.


Este es un tema de discusión derivado de la entrada https://www.pipol.news/a-la-pelota-hay-que-tratarla-como-a-una-mujer-y-hace-25-anos-no-ganamos-nada/