Giro inesperado

El panorama para los fabricantes chinos de equipamiento de redes, y en particular Huawei, ya era preocupante antes de la pandemia. Pero ésta no ha hecho más que potenciarlo por una creciente desconfianza de varios países hacia China, a quien culpan por no haber dado las respuestas que la situación ameritaba. Y todo en un marco donde varios países se dieron cuenta de su dependencia industrial de la potencia asiática.

En este contexto, algunos países comenzaron en las últimas semanas a mostrar una mayor permeabilidad hacia medidas como las impulsadas por los EE.UU. que apuntan a dejar a Huawei fuera del despliegue de 5G en varios e importantes mercados.

Pero, por si todo esto fuera poco, la cosa se puso más delicada esta semana, luego de enfrentamientos entre tropas chinas e indias en el valle de Galwan, una zona de disputa entre ambos países, y que terminó con varios muertos (20 del lado indio y sin datos del lado chino). Se trató del primer enfrentamiento con bajas humanas en 45 años. Como consecuencia de este choque, el gobierno indio anunció que dejará fuera a los proveedores de infraestructura chinos para su operador estatal, al tiempo que “sugerirá” la misma decisión a los operadores privados de aquel país. No se trata de un dato menor teniendo en cuenta que el mercado indio es tan grande como el chino (ambos con una población del orden de los 1,4 mil millones de habitantes).

Lo que inicialmente parecía que sería un boicot llevado adelante sólo por los EE.UU. ha ido creciendo. Se fueron sumando países como Japón, Australia, Taiwán, Nueva Zelanda y Canadá. Y otros países aparecen como reconsiderando su posición, tal el caso de Alemania y del Reino Unido. A éstos se podría sumar ahora India.

Aunque podría parecer que son pocos países, su peso es mayor si se los considera en términos de mercados, tanto medido en población como PBI. Efectivamente, si se confirma la decisión india, los países que se oponen a la existencia de equipamiento chino en sus redes futuras suman el 25% de la población mundial y el 38% de su PBI. Demasiado mercado como para quedar fuera.

Por otra parte, luego de que se conociera la información de que EE.UU. estaría intentando convencer a Brasil para que se acople a su política (para lo cual ofrecería financiamiento para los despliegues de 5G), estas cifras podrían ser más altas. Se llegaría al 28% de la población mundial y al 41% de su PBI.

Estamos en el umbral de un mundo regido bajo una nueva polarización, donde la tecnología es sólo la primera (aunque importante) batalla que seguramente se extenderá hacia otras actividades. La geopolítica y la tecnología, cada vez más entrelazadas.
Fuente
Enrique Carrier