Marcando el camino

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La licitación de espectro realizada recientemente en Brasil sigue dando tela para cortar. No sólo por haber sido la mayor subasta realizada en aquel país, ni por haber recaudado US$ 8,7 millardos, sino también porque apenas un 10% de lo recaudado fue destinado al Tesoro, mientras que el 90% restante, unos US$ 7,8 millardos, fue destinado a inversión en infraestructura. Considerando que quizás el año próximo se pondrá en juego espectro para 5G en Argentina (o al menos eso dicen desde el Enacom), el brasileño es sin dudas un caso de estudio que conviene ser tenido en cuenta como ejemplo de buenas prácticas en la materia. En este sentido fue muy interesante participar del foro “Resultados de la subasta de espectro 5G en Brasil”, organizado por 5G Americas. El mismo contó con la participación de Agostinho Linhares del regulador brasileño Anatel como invitado y orador principal.

Más allá de los números, lo más interesante de la subasta de espectro brasilera fue que apuntó no únicamente a las comunicaciones móviles, como fue lo habitual en general en todos los países hasta ahora. El objetivo fue dar un fuerte impulso a la infraestructura de telecomunicaciones en general. Quizás por aquello de que cada vez son menores las diferencias entre redes fijas y móviles. O porque una red móvil es en definitiva una red fija donde los últimos metros son móviles.

Fue con este objetivo en mente que los precios mínimos de las bandas de espectro subastadas se establecieron a partir de un análisis que consideró especialmente las obligaciones a cumplir por los ganadores. Estas obligaciones fueron distintas en función de la frecuencia involucrada.

  • 700 MHz: conectividad 4G en las rutas federales y las localidades que aún no cuentan con esta tecnología (alrededor del 7%).
  • 2,3 GHz: conectividad con 4G en municipios y localidades donde aún no está presente.
  • 3,5 GHz regional: cobertura 5G en municipios de más de 30 mil habitantes. El compromiso incluye también llevar backbone de fibra óptica a un listado de municipios.
  • 3,5 GHz nacional: ídem regional más los siguientes:
    • migrar sistemas de TV satelital para evitar conflictos
    • implementar una red de transporte de fibra óptica a lo largo de ríos en la Región Amazónica así como el desarrollo de redes metropolitanas en municipios conectados a esta red de transporte
    • llevar adelante el proyecto Red Privada de Comunicación de la Administración Pública Federal.
  • 26 GHz: conectar escuelas (para lo cual finalmente se comprometieron unos US$ 550 M).

Otro emergente destacable de esta subasta fue que el ganador de la banda de 700 MHz, obligado a dar conectividad 4G a las rutas federales y las localidades que aún no cuentan con esta tecnología, tiene por objetivo el de convertirse en un proveedor mayorista a nivel nacional, sin aportes del Estado. Un caso para seguir de cerca y con atención.

También resultó interesante que el funcionario brasileño indicara que al día siguiente de finalizada la subasta, el regulador de aquel país ya se encontraba trabajando en un plan de espectro para el período 2021-2028 que considere distintas formas para garantizar la conectividad. Una planificación de largo plazo, independiente del (cambiante) poder político.

Con un 90% de lo ofrecido por los distintos participantes dedicado a la inversión en infraestructura, queda claro que el atractivo de la subasta brasileña está en su espíritu: que lo que invierta el sector de las telecomunicaciones quede en el sector de las telecomunicaciones. Según el propio funcionario del Anatel, de haber tenido un objetivo recaudatorio no se podría extender la cobertura tal como está previsto. El abandono del afán recaudador cuando se trata de espectro es un tema recurrente en todas las conversaciones entre miembros de la industria (operadores, reguladores, proveedores, analistas) y Brasil es el primer país en la región en aplicarlo con decisión, con resultados iniciales a la vista. Pero quizás lo más relevante es que la subasta brasileña no significó simplemente poner en juego espectro para una nueva generación tecnológica. El regulador entendió que estaba ante una gran oportunidad de extender la cobertura móvil y también fija, permitiendo llegar a áreas poco atractivas económicamente a través de la inversión privada. Se trata de hacer Política (con mayúsculas) de telecomunicaciones. Ojalá sea contagioso.

Enrique Carrier

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